martes, 28 de junio de 2011

Haciendo memoria de las memorias

Acabo de leer un par de cosas que escribí por ahí del 2007-2008 cuando todo este despapaye empezaba a darse con más vigor. ¿Y saben qué? sólo ha aumentado la sangre, la violencia, los robos, la carnicería. ¿Métodos más sofisticados? Al contrario, la ciudad casi se ha convertido en un rastro masivo en el que cosas atroces suceden a personas cada vez más cercanas.

Y es que no tiene para cuándo acabarse, "es un negociazo" dicen muchos... pero el negocito va más allá de la venta de drogas ilegales. Son los secuestros, las extorsiones y robos de vehículos o a casas/negocios. No sé cuánta lana deje esto pero de que deja, oh sí. Y sí, de mi postura que tenía hace 3 o 4 años, la sigo sosteniendo. En México los sueldos están del ASCO. Las oportunidades laborales que llenen las expectativas y necesidades de la población son meramente nulas. Cada vez más despidos, peores condiciones, ¿prestaciones? = lujos.

Sin embargo, nos sigue preocupando más qué pasó en la novela de las 9 en el capítulo de anoche. Y las noticias se empeñan en hacer campañas en las que tratan de "buscar" buenas noticias para contrarrestar la mierda en la que está sumida el país entero. Y no es que no haya buenas noticias. Y no es que no haya gente "buena". El problema es que el no-"bueno" tiene una pistola (en el mejor de los casos) que nos obliga a ceder por las "buenas".

¿Qué irá a pasar? Esto ya va más allá de los poderes del Chapulín Colorado. No me gusta en lo que mi ciudad se ha convertido, nos hemos vuelto ariscos y aislados, cada vez más. Nos autoimponemos toques de queda y la ciudad se ha recortado cada vez más porque ya no quieres ir a algún lado en donde "hayan matado a alguien". Somos víctimas todos, aunque no nos hayan puesto una pistola en la cabeza.